viernes, 27 de diciembre de 2013

La ciudad de los rostros sin alma

Recogía cartas de suicidio y las transcribía en el ordenador, quería terminar el libro, pero murió el sueño al quedarse anclado en la última página. 
No pienso terminar el libro por ti.
Serás la última persona que me atormente antes de cerrar los ojos y caer, eres un demonio más añadido a la lista, y sois unos cabrones, no cabéis bajo mi cama, y ya no me puedo permitir comprarme una más grande. Acucias mis pesadillas durmiendo a mi lado, un recuerdo. Y tus ojos, burlones, vacíos de sentimientos, tan arrogantes antes de volarte la cabeza. ¿Cómo te atreves a dejarme a solas en este mundo de locos? Decidiste volverte uno de ellos y dejarme con cordura. Es un tormento verte caminar con un traje de Armani, con los ojos burlones, vacíos y arrogantes, por las calles de la ciudad de los rostros sin alma. Unido a la compañía del Carnaval de las sonrisas que arrastran la sombra de la mentira.
Me vuelve a faltar algo tangible a lo que ceñirme, me falta sentarme sobre la cama y escuchar viejos vinilos, me falta el desayuno a medianoche, me sobran los cigarros, la sangre, y la vida entre otras cosas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario