viernes, 13 de septiembre de 2013

Cállame

La música estaba demasiado alta, pero en mi cabeza ni era más que un eco lejano, algo diminuto que me sujetaba a la realidad. Había demasiada gente, pero no la suficiente, no como para desaparecer entre ella, cerrar los ojos y dejarme invadir por la multitud. Te acabo de romper en mil pedazos y me he marchado, no sé dónde estás y te vuelvo a buscar, y sé que tú también te has visto inmerso en esta marea de gente para encontrarme. Lo hago una y otra vez, ¿por qué lo sigues intentando? ¿Por qué te sigo buscando? No es amor, no es nada de eso, pero aún así busco una sonrisa diferente entre el resto de la gente.
Solo me apetece besarte y nada más, después olvidarlo todo. Y así, despeinada, una mirada demasiado oscura y unos pensamientos que van más allá de lo común, me balanceo hasta ti. No quiero que hables, porque todo se perderá si lo haces, entonces te beso. No me gustas, pero sin embargo te necesito y simplemente, me moría de ganas por besarte.
¿Cuántas veces te lo he advertido?¿Cuántas veces lo has vuelto a intentar? Pretendes cambiarme, pretendes que aparente ser lo que todas aparentan esconder, pretendes hacerme cambiar de opinión. ¿Cuántas veces te lo habré repetido? Te romperé, haré que te pierdas y que pierdas el sentido de las formas. No me lo permitas, vete, porque soy demasiado callada como para decirte que te odio.

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