Quiero despertarme en un lugar diferente cada día, ver el amanecer desde la ventana de cualquier ciudad cada día. Quiero tener una taza de café calentándome las manos mientras me siento frente al cristal y simplemente ver llover. Necesito que te sientes a mi lado en completo silencio, que nos estemos rozando, quiero ver el aire convertido en electricidad, quiero que tus ojos me perforen mientras yo imagino ver formas cambiantes y sinuosas en un humo que desaparece. Te quiero así, que saltes de mi plano imaginario, que llames a la puerta y que no digas nada, necesito que seas tú.
Apoyado de forma arrogante bajo el marco de mi puerta, con tus ojos tan llenos y vacíos, con el cabello despeinado y con tu olor a tabaco. Espérame bajo ese marco,empapado en un día lejano de noviembre.
Tengo ganas de conocerte, veo estrellas en los ojos, y posiblemente esté perdiendo la cabeza. Perdámonos entre las calles encantadas de Tokio, andemos buscando un bar escondido en uno de los recodos de la ciudad, y sentémonos en mesas diferentes, alejadas y distantes. Atraviésame con la mirada mientras te ignoro. Te pido que nunca pares de mirarme así, no intentes ligar conmigo, no intentes ser mi amigo, no digas nada, simplemente ven y siéntate a mi lado. No pretendas querer impresionarme, entonces me impresionarás. Habla en voz baja, que tus palabras resuenen en mi cabeza, hipnotízame, y sé mi alma gemela. Nunca me digas de donde vienes o a donde te diriges. Sé un tatuaje permanente en mi vida. Salta de la ficción a la realidad. Existe.
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